El Origen

El origen del culto se remonta al encuentro de la imagen por unos pastores que le dieron el nombre de La Alegría. La tradición habla de la profunda devoción de Jaime I a esta Virgen. De esta tradición, entre otros temas, tratan las vidrieras que adornan la Ermita. En concreto, la de Jaime I.

Preciosa también es la representación del Cantarero, famoso montisonense que destacó en la guerra de la independencia. También vale la pena apreciar la vidriera que narra la leyenda del carro despeñado, así como la vidriera del tesorero Bullón. Éste salvó la vida en una tormenta en el mar, gracias a la intercesión de la Virgen de la Alegría.

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